Lo miro a los ojos, apenas humedezco mis labios con el roce de mi lengua.

Tengo mis manos en sus hombros y comienzo a acariciar su nuca. Lo huelo en un suspiro.. me encanta olerlo y absorber su perfume de hombre mezclado con sudor.

Mi cuerpo está pegado al suyo y me gusta sentir el roce de pecho en el suyo.

Juego a evitar tocar con mis labios la piel de su cuello. Siente mi respiración cerca y eso lo pone muy nervioso.

Me gusta sentir que se está excitando, me gusta provocarlo, me gusta que se excite y que yo sea quien lo ponga nervioso.

Con mis uñas le dibujo algo en la espalda, es como arañarlo suavemente. Su boca se acerca a mi oreja y me muerde suavemente. Me enloquece que lo haga, sentirlo cerca, sentir la humedad de su lengua y el jadeo de su respiración en mi oído.

Me muevo despacio frotando mi sexo sobre el suyo, a mi también me encanta morderlo por eso muerdo su mentón. El busca mi boca y yo continúo con mi juego: no dejarme atrapar. Cuando casi atrapa mis labios bajo apenas la cabeza y beso su cuello.

Me estoy mojando y el lo sabe, y entonces decido no seguir huyendo a sus labios. Nos besamos, pegándome a su pecho y rodeando su nuca con mis manos, nuestras lenguas se acarician y yo sigo mojándome.

Intento separarme, y él llevando una mano a mi nuca, me acerca aún más a sus labios. Me excita que me trate algo más fuerte de lo acostumbrado.

Me encanta su juego y estoy dispuesta a seguir jugando.