Nuestros encuentros cada vez fueron más pausados.. las vacaciones, el trabajo, las ocupaciones así lo quisieron.

El martes... me llamó y me preguntó si estaría en casa. Le dije que SI con una sonrisa en los labios y con el corazón palpitando...

- Entonces ya paso por allá.

Yo me bañé , me cambié de ropa y lo esperé ansiosa.

Cuando sonó el timbre, mi corazón saltó y mis labios solo querían volver a saborearlo.

Abrí la puerta y lo mire...

El me tragó con la mirada.

Y no me dejó cerrar la puerta.

Me arrinconó a punta de besos y mordiscos, y como siempre su lengua hizo estragos en mi boca y en mi cuerpo...

Me desvistió sin darme cuenta y mi corazón seguía sin creer que allí estaba el, en mi espacio, en mi territorio, en mi cama.

Solo pude decir Hola.. y sus besos no me dejaron decir mucho más.

Sentirlo tan fuerte, tan deseoso de mi y con tantas ganas de ser mio me excitaba.

Destapó la champaña que traia y me baño con ella... y luego su lengua me recorría deliciosamente.

Solo su lengua y sus manos, solo su Sexo deseoso de entrar caliente en mi...

Mis gemidos se que fueron diferentes, lo había extrañado mucho, y mi cuerpo simplemente se dejaba tocar, lamer, chupar, sentir por el...

No nos importaron los vecinos, ni el frio... Solo el y yo, solo su boca y la mia.

La puerta entreabierta era una muestra de lo mucho que nos habíamos extrañado.