Conozco de su obsesión por mi culo.

Lo sé y me encanta que le guste.

Que me lo agarre, sin disimulo en público, que se quede mirándolo, mientras caminamos en la calle, que me susurre al oído: "Ese culo es mio".

Lo disfruto mucho, en realidad.

Anoche, en el sofá de la sala, me acomodé encima de el para mirarlo de frente y charlar. Mientras sus manos me agarraban las nalgas con una mezcla coqueta y fuerte.

Me di cuenta que sus caricias hablaban y querían convencerme de irnos a la cama y estar más cómodos, pero no quise facilitarle las cosas.

Me encanta que le cueste y que me diga de frente lo que quiere, así que me hice la loca y traté de no prestar atención a lo que sus manos en mi trasero, querían insinuar.Y elentendió que tenía que usar otra táctica.

Comenzó a besarme en el cuello, llegó a mi oído y me dijo entre susurros:

"Tengo ganas de chupártelo". WoW... no hay algo que me encienda más, que me diga que tiene ganas de mi.

Y entonces le dije:

"Y no te las aguantas?"

"No. No me aguanto Isabela. Te quiero ver en 4, con ese culo parado para mi". Y ahí en ese instante, me quitó el jean y me pidió que me pusiera a gatas y que gateara mientras me miraba.

Me gusta hacerlo, porque se que lo excita y lo pone a mil y llega un momento en que no puede más y se avalaza sobre mi y me llena de besos y de caricias.

Y así fue, me tiró en el sofá boca abajo. y me dijo al oído: "Me encantas mi putica, anda, dame tu culo". Y yo muy obediente lo levanté, mientras comencé a sentir su lengua entre mis nalgas, su saliva recorriéndome y el diciéndome de nuevo:

"Ese culo Isabela, es mio".