La Coctelera

El sexo de Isabela.

Relatos breves del sexo de ISABELA

19 Abril 2007

De las canciones más EROTICAS desde mi gusto, con esa vocecita suave, casi susurro, llena de imágenes y palabras mágicas.

Qué tal esta canción de fondo...?

 


Mojándolo todo (Luis Eduardo Aute)

Tendida, con los muslos como alas abiertas,

dispuestas al vuelo.. me incitas, me invitas a viajar

por lácteas vías y negros agujeros

levemente desvelados por tú mano que juega con pudores y sudores enjugando entre pétalos de carne el estigma de tu flor más desnuda,

Mojándolo todo...

Volando por universos de licor.

Húmedas llamas

los labios que con tus dedos

delicadamente

delatas, dilatas para mí,

mostrándome, obscena la cueva del milagro

por donde mana el líquido rayo, de la vida incandescente fuente, lechosa lava, salpicaduras de agua profunda que inunda

Mojándolo todo... volando por universos de licor.

Mi boca

besando tus labios incendiados

se dispone a beber

en tu cáliz de polen y licor

y, entre zumos y zumbidos

de olas y alas,

libidinosamente libar el néctar de la flor de tus mareas... lamiendo la miel salada que te fluye y quema mi lengua que vibra, lasciva, entre savia y saliva

mojándolo todo... volando por universos de licor.

Mis alas

de cera batiendo combatiendo

tu fuego en oleadas

de ardientes espumas y plumas

e Ícaro volando tan alto, tan alto...

que a punto de entrar en el jardín del Edén, fundido su vuelo por tu derramado sol, cae, como el ángel exterminado, al mar de los naufragios,

mojándolo todo... volando por universos de licor.

25 Enero 2007

Nuestros encuentros cada vez fueron más pausados.. las vacaciones, el trabajo, las ocupaciones así lo quisieron.

El martes... me llamó y me preguntó si estaría en casa. Le dije que SI con una sonrisa en los labios y con el corazón palpitando...

- Entonces ya paso por allá.

Yo me bañé , me cambié de ropa y lo esperé ansiosa.

Cuando sonó el timbre, mi corazón saltó y mis labios solo querían volver a saborearlo.

Abrí la puerta y lo mire...

El me tragó con la mirada.

Y no me dejó cerrar la puerta.

Me arrinconó a punta de besos y mordiscos, y como siempre su lengua hizo estragos en mi boca y en mi cuerpo...

Me desvistió sin darme cuenta y mi corazón seguía sin creer que allí estaba el, en mi espacio, en mi territorio, en mi cama.

Solo pude decir Hola.. y sus besos no me dejaron decir mucho más.

Sentirlo tan fuerte, tan deseoso de mi y con tantas ganas de ser mio me excitaba.

Destapó la champaña que traia y me baño con ella... y luego su lengua me recorría deliciosamente.

Solo su lengua y sus manos, solo su Sexo deseoso de entrar caliente en mi...

Mis gemidos se que fueron diferentes, lo había extrañado mucho, y mi cuerpo simplemente se dejaba tocar, lamer, chupar, sentir por el...

No nos importaron los vecinos, ni el frio... Solo el y yo, solo su boca y la mia.

La puerta entreabierta era una muestra de lo mucho que nos habíamos extrañado.

20 Octubre 2006

Un trago, El y Yo.

Anoche nos vimos ...y eso me gustó mucho. Compartimos un trago.. nos miramos mucho y tratamos de descifrar nuestros gestos... Me gusta que con el pasar de los días la confianza ha permitido que juguemos y disfrutemos más la relación.

30 Septiembre 2006

Deseo a este hombre como nunca y disfruto de su manera de tocarme, me gusta su forma de excitarme.

Me apoya contra la mesa y vuelve a besarme, mientras me desabotona la blusa. Hago lo mismo con su camisa.  Siento su boca, el calor de sus labios recorriendo mis tetas. Lo hace con tantas ganas, que solo puedo dedicarme a sentir y a mirarlo. Me agrada el juego que sostiene su lengua con mi piel, me hace disfrutar de la excitación que me produce el sentir como lame mis pezones y cuando los toca con su lengua siento que me derrito y que me mojo cada vez más.

Siento sus dedos en mi entrepierna y me penetran, mi respiración es cada vez más agitada, le gimo en el oido y eso lo enloquece... me mira disfrutar de sus dedos dentro de mi. Se que él no aguantará mucho... saca sus dedos de mí, los mira, los huele y se los chupa. Que hermoso lo que hace.. probar mi sabor en sus dedos.

Luego los acerca a mi boca, los lamo, los chupo y luego busco su boca para besarlo.

Le digo que lo quiero a él dentro de mi.. que mi voluntad no soporta más... y el me sonríe de manera pícara.. y me dice: "Estaba esperando que me lo pidieras".

Me penetra de una forma suave, mientras me mira fijamente a los ojos, disfrutando de mi gesto de placer. Continúa con sus movimientos cada vez más fuertes y yo estoy envuelta en el placer que me proporciona su sexo.

"Me gustan tus gemidos"....

Yo tiemblo y lo aprieto desde adentro.. me retuerzo y arqueo mi espalda.

"Isabela mírame mientras tienes tu orgasmo".

El sabe que mirarlo durante ese momento, puede decirle más que cualquier gemido o cualquier palabra...

28 Septiembre 2006

Si, me gusta que se torne algo más fuerte de lo esperado. Me gusta que susurre en mi oído lo que quiere y suavemente me insinúe sus deseos.

Comenzó a besar mi cuerpo, acariciándolo con sus manos y su lengua, me saboreaba y yo la verdad disfruto que me saboree y que me recorra con su lengua y con sus ojos.

Me excita que me mire mientras hace algo que él sabe que me gusta, Como queriéndo encontrar en mis ojos un gesto de excitación que le indique que con el todo lo disfruto.

De pronto, agarró mis nalgas y me apretó contra el, lo sentía crecer frente a mi sexo y esto me excitó mucho y casi me hizo mandar mi juego de hacerme la difícil muy lejos.

Luego subió su sexo hasta mi boca, y lo recibí enloquecida, estaba totalmente excitada. Aunque sé, por sus gemidos que el estaba perdiendo el control.

Pasó una de sus manos por mi pecho, deteniéndose entre mis senos y sin dejar de mirarme.

Y me dijo: "Isabela me gusta tu sabor, tu olor y sentir que lates de esta manera porque te gusta lo que estás sintiendo".

Yo... suspiré, lo miré y le dije todo lo que tenía que decirle, con el beso más sentido y profundo que he podido dar.

25 Septiembre 2006

NUESTRO JUEGO

Lo miro a los ojos, apenas humedezco mis labios con el roce de mi lengua.

Tengo mis manos en sus hombros y comienzo a acariciar su nuca. Lo huelo en un suspiro.. me encanta olerlo y absorber su perfume de hombre mezclado con sudor.

Mi cuerpo está pegado al suyo y me gusta sentir el roce de pecho en el suyo.

Juego a evitar tocar con mis labios la piel de su cuello. Siente mi respiración cerca y eso lo pone muy nervioso.

Me gusta sentir que se está excitando, me gusta provocarlo, me gusta que se excite y que yo sea quien lo ponga nervioso.

Con mis uñas le dibujo algo en la espalda, es como arañarlo suavemente. Su boca se acerca a mi oreja y me muerde suavemente. Me enloquece que lo haga, sentirlo cerca, sentir la humedad de su lengua y el jadeo de su respiración en mi oído.

Me muevo despacio frotando mi sexo sobre el suyo, a mi también me encanta morderlo por eso muerdo su mentón. El busca mi boca y yo continúo con mi juego: no dejarme atrapar. Cuando casi atrapa mis labios bajo apenas la cabeza y beso su cuello.

Me estoy mojando y el lo sabe, y entonces decido no seguir huyendo a sus labios. Nos besamos, pegándome a su pecho y rodeando su nuca con mis manos, nuestras lenguas se acarician y yo sigo mojándome.

Intento separarme, y él llevando una mano a mi nuca, me acerca aún más a sus labios. Me excita que me trate algo más fuerte de lo acostumbrado.

Me encanta su juego y estoy dispuesta a seguir jugando.

24 Septiembre 2006

SUSURRO EN MI OIDO

EL puso su mano sobre mi rodilla, con lo cual me puse muy excitada. Luego comenzó a decirme al oído cuanto me deseaba. Me susurraba suavemente que sus ganas de tenerme eran inaplazables y las mías ... qué puedo decir..

17 Septiembre 2006

El sábado llegué a la oficina sobre las nueve de la mañana, para adelantar algunas cosas de la semana que entra. Necesitaba preparar los portafolios de la reunión del Lunes en la mañana… Armar los paquetes para los inversionistas.. en fin tenía mi escritorio lleno de papeles…

Adelanté mucho trabajo represado durante dos horas, cuando sentí que el ascensor llegó al piso.

Miré de reojo a ver quién llegaba, sospeche que tal vez, la aseadora tendría que brillar el piso, aprovechando que el ruido no molestaba a nadie, porque la oficina no abría los sábados.

Y ahí estaba EL... Me asusté mucho, me puse muy nerviosa, pero sonreí.

Era la primera vez que estábamos solos en la oficina.

Hacía mediodía, entré a su despacho a despedirme.

Ya se imaginarán cuánto tiempo duré despidiéndome y de qué forma.